viernes, 14 de octubre de 2016

La importancia del calendario y el clima

La importancia del calendario y el clima en la planificación de carreras es algo que aunque parezca muy lógico no se me había pasado por la cabeza hasta ahora. Y cuando digo calendario no me refiero a la fecha en que se celebran las carreras, las hay todo el año, sino a las fechas que mejor se adaptan a cada uno.

Como escribí recientemente, estoy preparándome para correr una media maratón de nuevo y había previsto realizarla a finales o mediados del próximo año. Finalmente me he inscrito en una para abril, antes de lo previsto. La razón por la que me he inscrito ha sido porque me encantó el recorrido y porque me he dado cuenta de que se adapta mejor a mi disponibilidad para entrenar.

Por suerte, salvo que cambie de empleo, algo que no espero hacer, siempre tengo el mes de enero de vacaciones y menos trabajo de diciembre a febrero por lo que para preparar una prueba de mayor distancia lo ideal sería hacerla siempre en marzo o abril.

Antes, simplemente me sentía con fuerzas para preparar alguna carrera y empezaba a entrenar con algunos meses de antelación y ocurría que comenzaba a tener mucho más trabajo en mitad de la preparación, lo que me estresaba por querer hacerlo todo a la vez, conllevando peor preparación y más tensión en mi día a día. Esto es básicamente lo que me iba a ocurrir al correr la media maratón si decidiese participar en mayo o septiembre.

Del mismo modo, tener en cuenta el clima también es importante. Es difícil preparar una carrera en mitad del frío invierno europeo o en pleno verano brasileño. En mi caso voy a hacer una combinación un tanto especial. Mi periodo de menos trabajo coincide con el verano de Brasil, eso va en mi contra porque las temperaturas son demasiado altas, salvo que se salga a correr muy temprano, pero es en el mes de enero cuando suelo ir a España de vacaciones, por lo que paso de estar corriendo a casi cuarenta grados (esta semana corrí durante 1 hora a 35) a entrenar con el frío invernal de Europa, la segunda opción es mejor. Cuando hace frío el cuerpo entra en calor mientras corres, en cambio, cuando hace mucha calor es más difícil mantener baja la temperatura de tu cuerpo.

Dicho esto, si tengo la suerte de que todo sigue igual, el primer trimestre de cada año lo voy a dedicar a una carrera de mayor distancia y el resto a carreras menores.




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